Parto fisiológico en casa

Parto fisiológico en casa después de cesárea

Muches me pidieron que comparta con ustedes mi relato de parto. Quienes me conocen saben lo importante que era para mí tener un parto fisiológico en casa sin ningún tipo de intervención. Sobre todo después de la cesárea innecesaria que me hicieron con Joaquín. Por eso, imagino, tanta expectación. Y además para mí este relato es una manera de agradecer tanto apoyo virtual de todes. Por fin encontré un momento para escribirlo…Y no ha sido fácil. Lo hice poco a poco antes de olvidar ciertos detalles porque como sabrán Romeo necesita a su madre y a su teta a libre demanda. Y, por supuesto, él y Joaquín son mi prioridad.  

Parto fisiológico en casa. La llegada de Romeo

Sin más rodeos, les cuento…

Creo que casi todos los procesos de la maternidad son atravesados por un duelo. Cumplía la semana 38 y sabía que estaba a punto de parir, de parirme. Es por eso que en esas últimas horas antes de la llegada de Romeo los miedos me atravesaban. ¿Qué podía hacer? Nada. Simplemente entregarme.

A las 3:20 de la madrugada del 19 de Noviembre me despertaba un líquido calentito entre las piernas…Mi primer pensamiento fue: igual que con Joaquín. Pero no. No podía permitirme repetir esa vivencia, después de tantos años de trabajo y transformación. Comenté esto con Nico, él me contuvo y luego siguió durmiendo tranquilamente. Yo en cambio me levanté de la cama, expectante y muy pensante.

Me preparé un té y me quedé conversando conmigo misma. Que era lo que realmente yo necesitaba en ese momento. La respuesta era, PROTEGER A JOAQUIN PARA PROTEGER MI PARTO. Necesitaba que Joaquín se fuera. Su presencia requería de la mía y yo necesitaba no tener que ocuparme de nada y saber que él iba a estar bien atendido. Hable con mi madre para organizar todo.

Fue amaneciendo y nos preparamos como un día normal para ir al cole. Le conté a Joaquín que la próxima vez que lo vería ya estaría su hermano con nosotres y me despedí de él llorando de emoción…Ya no seria sólo su mamá, sino también la de Romeo que estaba llegando.

Esa misma mañana Carol, nuestra matrona, venía a visitarnos como cada martes durante las últimas semanas. Desayunamos, conversamos y todo estaba «normal». La pérdida de líquido era probablemente debida a la rotura de alguna membrana o a una fisura en la bolsa. Esto evidentemente nos decía que se acercaba el momento. Pero podían pasar horas, incluso días.

Entonces con Nico decidimos esperar y disfrutar. Teníamos el entorno ideal: la casa estaba limpia y ordenada como a mí me gusta. Teníamos comida rica, silencio y lluvia, mucha lluvia. Yo me lo pasé durmiendo, descansando. Y él estudiando y componiendo canciones. Fue un día muy armonioso. Cenamos, conversamos sobre todos nuestros sentires. Entre ellos un poco de culpa de saber que Joaquín no estaba en casa y la misma pregunta de siempre: ¿lo estaré haciendo bien? Por suerte nos tenemos el uno al otro para debatir y expresar todo. Absolutamente todo lo que nos pasa. Creo que hasta discutimos un poquito, JEJEJE. (los miedos y el ego siempre nos invitan a revisarnos) mientras, mi amada doula-amiga Vivi Bareiro me sostenía a la distancia, así fue que sin ninguna nueva señal nos fuimos a dormir….

Fase de parto: preparto

Miércoles 20 de Noviembre. Me despierto sobre las 6 de la mañana y siento una leve contracción. Tenía mucho deseo de que el parto sucediera y sentí que me faltaba algo…No le había comunicado a ROMEO que ya estaba lista para recibirlo. Hice una meditación. Le hablé. Le dije que le estábamos esperando y me volví a dormir.

Sobre las 8.30 de la mañana llegaban otras contracciones, espaciadas, suaves, pero más seguidas. Así que lo comenté con mi compañero y les escribí a las matronas. Durante toda la mañana se fueron haciendo sentir y fue saliendo algo mas de líquido. Desayuné tranquilamente y miramos algunas series en la tele. Era un día ideal para estar en la cama. Afuera diluviaba. Creo que almorzamos espaguetis y me sentía muy contenta: las contracciones aumentaban en ritmo e intensidad.

Después de comer sacamos a Frida (nuestra perra) y al cruzarme con una vecina me dijo: ¿vas a parir hoy? Yo entre risas le dije que SI. En ese momento me di cuenta que las contracciones eran ya bastante seguidas y algo dolorosas así que le pedí a Nico que las «controlara» un poco. Efectivamente, eran cada 3/5 minutos. Volvimos a enviar un whatsapp a nuestras matronas para ir informándoles. Nos acostamos a «dormir una siesta». En realidad confieso que estaba super enganchada con » La casa de papel». Llevaba años sin mirar series o películas y esos días fueron ideales para permitírmelo. Se recomienda mirar algo que genere oxitocina, comedias o algo romántico. Pero yo no soy muy de eso y realmente mirar esto me vino genial porque estaba muy compenetrada y distraida JEJEJE. Poníamos pausa en cada contracción, hasta que pude observar que una era muy intensa y la otra no. Así intercaladamente.

Recuerdo que entre algunas de ellas nos dimos unos besos muy ricos y yo estaba disfrutando mucho, muchísimo, porque si bien eran dolorosas las estaba transitando con mucho amor. Las recibía con ilusión, ¡feliz! Cada vez se acercaba más el momento. Incluso, recuerdo que una de ellas fue muy, pero que muy, placentera. Fuerte,  muy dolorosa, pero con mucho placer…Un rato más tarde, a eso de las 16.30 ya no tenía sentido mirar nada en la TV porque las contracciones eran muy seguidas. Así que, como necesitaba moverme, apagamos todo y nos levantamos al salón. Era tan lindo ver cómo diluviaba y nosotros estábamos en nuestro mundo… fue un momento perfecto.

Parto fisiológico en casa

Nico preparó unos mates. Me senté en la colchoneta mirando por la ventana. Nos abrazamos y seguimos transitando cada contracción. Dolían cada vez más. A la tercera «fuerte, fuerte» llorando le pedí a Nico que avisara a Carol quien se dispuso a venir en cuanto le dimos el ok. Ella llegó sobre las 18h. No recuerdo bien porque yo ya no podía estar pendiente del móvil. Nos abrazamos. Ella se puso cómoda y anocheció. 

Nico aprovechó para sacar una vez más a Frida y ya despreocuparse por eso y Joaquín seguía con mis ma-padres. En ese ratito en que Nico salió yo me quedé con Carol mientras ella acomodaba un poco las maletas y los materiales (toallas,sabanas, calentadores, manguera, etc). En ese momento quitamos las maletas de un rincón y había pelos de Frida. Carol me sugirió que, si me apetecía, los barriera yo, ya que cualquier movimiento pélvico me ayudaría. Así lo hice. Entre contracción y contracción. Cuando fui a la cocina PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF Rompí bolsa (aguas) y me eché a llorar como una niña. ¡¡¡Qué MIEDO!!!, ¡¡¡QUÉ DOLOR!!! Carol me oyó desde la habitación. Vino hasta mí y me abrazó fuerte fuerte diciéndome: ¡QUÉ BIEN, JIME!! QUE BIEN!! Entró Nico por la puerta. Lo abracé fuerte y él se apenó de haberse ido esos 5 minutitos. Me entró mucho frío. Estaba empapada, así que me di una ducha bien caliente. Al salir ya no quise ni vestirme…

Fase de parto: trabajo de parto activo

Aquí ya es donde me pierdo un poco. Supongo que después de la ducha estuve un poco en la habitación y otro poco en el salón. Las contracciones ya eran inminentes. Nico y Carol iban y venían sosteniéndome y armando la piscina en la habitación. Lamento no tener fotos, no hubo tiempo ellos estaban muy pendientes de mi, el entorno era muy armonioso y bonito. La lluvia continuaba y solo nos iluminaban las lamparas de sal. En una de estas contracciones en donde Carol me acompañaba a transitar el dolor pone sus manos por delante agarrándome la barriga, abajo del ombligo y yo le bajo mas las manos para que me presione la vulva, esta forma de aliviar el dolor fue maravillosa. 

La piscina ya estaba lista y Carol me sugiere entrar. Amo el agua y tenía muchísima expectativa con respecto a la piscina de parto pero a la vez tenía mis dudas. Resulta que en el seminario Paranama con Michel Odent al que asistí en Barcelona él comentó que en un parto vaginal después de cesárea la piscina no suele aportar mucho. Hay que estar muy pendiente del agua…y en su opinión ralentiza un poco el parto dado su alto efecto analgésico. Además él lo consideraba un poco «moda». En su opinión, por lo general, las mujeres necesitan más TIERRA para un buen expulsivo. Este pensamiento me acompañaba y la verdad es que SÍ estaba incómoda dentro de la piscina. Al ser una piscina hinchable me daba mala sensación. No me sostenía el cuerpo porque evidentemente flotaba. Y yo no tenía fuerzas para hacerlo ni en los brazos ni en las piernas. Necesitaba firmeza y a Nico abrazándome…Ahí me di cuenta de que Nico seguía vestido así que le pedí que se sacara la ropa por si acaso…Pero nada más decirlo decidí salirme…No llegó ni a meterse.  

Estando dentro de la piscina comencé a decir que no podría…Que me dolía mucho…Que ¡¡por favor basta!! En ese mismo momento Carol me recordó que cuando las mujeres estamos en 8 ó 9 centímetros de dilatación comenzamos a decir este tipo de cosas. Me resultó muy oportuno saber que entonces ya estaba «casi» en dilatación completa.   

Carol me hizo unos masajes en la cara que fueron maravillosos. Entre esos primeros gritos llego Tanti. Verla fue como ver un Ángel. Ese primer contacto con ella en pleno trabajo de parto no lo olvidaré. Me tomó de las manos y me dijo algo así como: ya estamos todos aquí. Segundos después salí de la piscina. Me es complejo trasmitir todo este relato porque cierro los ojos y están todas las imágenes y todos los sonidos de ese momento, no es fácil ordenarlo y expresarlo. Son pura emoción…

Fase de parto: el expulsivo

Cuando me salí de la piscina mi cuerpo PUJÓ. Me sentía una DIOSA EMPAPADA, HÚMEDA, PODEROSA, CON FUERZA…Nico me vio igual. Me susurró: «Estás hermosa», «Estoy orgulloso de vos», «Lo estás haciendo genial»…Nos besamos…

Tanti y Carol me sostenían una detrás aliviando mis caderas y otra delante apretándome las manos. Ojalá tuviera fotos de todos esos momentos…Fue mágico. Me fui al salón. Daba vueltas como una LOBA. Gemía, gritaba, pujaba….pero no tenía fuerza en mis piernas y de alguna manera eso me «cerraba» así que me sugirieron ir al water, Tanti me dijo : «Jime, estás drogada, repleta de oxitocina…» me reí y me sentí muy feliz de escuchar eso.

Me senté en el water y no…Estaba muy incómoda…Me tiré al suelo a cuatro patas y me agarré del borde de la bañera. Pujaba en cada contracción y pedí «que alguien venga adelante» necesitaba que alguien me abrazara constantemente. Carol me preguntó: ¿Quién quieres que vaya? ¡¡¡Fue una pregunta TAN acertada!!! Y mi elección también ya que fue super importante este momento del trabajo de parto…»¡Tanti!», le respondí…Y así fue como la estrujé, la mordí, la apreté de las manos, le refregué mis babas y mi sudor...TANTI ME SOSTUVO CON MAYÚSCULAS y NICO Y CAROL ME PROTEGÍAN ya que estaban detrás aguardianando a mi cría y guiándome,alentándome.

Mi cuerpo trabajaba sólo pero es verdad que había algo en mi mente que no dejaba de rondar…Había visto unas tijeras que quedaron sobre la mesa con las que abrieron un nylon para proteger el sofá. Eso me conectó a este pensamiento ¿Cómo era posible atravesar tanto dolor en una clínica u hospital? Pensaba en la cantidad de mujeres que me habían relatado sus partos intervenidos y dolorosos. ¡Tanta violencia obstétrica atravesada en estos años! Todas esas mujeres aparecían en mis pensamientos. ¡¡¡NO podía más!!! Lo decía. Lo gritaba. Quería que «me lo sacaran» otra vez. El dolor era insoportable. Tanti se dio cuenta de que algo me estaba perturbando y me lo preguntó. Se lo dije. Lo solté. Me expresé….Y su respuesta fue tan amorosa como el calor de su cuerpo: «Nosotras aquí estamos para que chilles y puedas parir».

«¿Cuánto falta?», pregunté. Carol y Nico se reían. Pero de esa risa que te distiende y anima. Me hacían reír también, entre lágrimas, mientras comentaban que se veían los pelitos de la cabeza. «Unos cuantos pujos», dijo Carol…Yo grité…»¡¡¡Eso es un montóoooon». Y pujé más fuerte.

Oscuridad. Silencio. Olor a lluvia. Calor humano. Romeo se encajaba cada vez mas en mí… Ese momento de quietud había llegado. El que tanto había «estudiado» para acompañar partos. JEJE.  RESPIRÉ. ME LLENÉ DE FELICIDAD Y FUERZA…Me cambié de lugar y seguí abrazada a Tanti que estaba sentada sobre el water. Me incorporé un poco. ¡PUJE! El anillo de fuego, siento que me corta. Me rompo. Me abro. Placer y dolor… Sostengo el pujo fuerte y…¡¡Sale la cabeza!! Lo recuerdo y muero de placer…Un pujo más y ¡¡¡¡¡¡ROMEO NACE!!!!!! (21.46) Carol lo sostiene y lo desenreda de unas cuantas vueltas de cordón. Frida ladra. Romeo llora. Nico se ríe de emoción. Carol me lo pasa de atrás para adelante entre mis piernas…¡Y me rindo de amor, de placer, de orgullo y felicidad! PARI.

5 comentarios en “Parto fisiológico en casa después de cesárea

  1. Alicia dijo:
    Avatar de Alicia

    Es precioso, me emociono y a la vez me das fuerzas, me quedan unos días, ya noto las contracciones y me cuesta caminar al final del día. Gracias por compartir porque me ayudas a comprender que me van a dar ganas de rendirme cuando esté dilatando, pero no lo voy hacer.
    Felicitaciones a tod@s.
    Un saludo muy grande.

    Me gusta

  2. Ana dijo:
    Avatar de Ana

    Es impresionante el lado espiritual del ser humano, como conectamos con nuestros sentidos. En mi caso yo supe desde el principio del embarazo que mi hijo iba a estar protegido, gracias a una meditación profunda que hice donde me informaron que no debía preocuparme por nada, y me visualizaron encerrandome en una burbuja de luz junto a mi hijo (ya no podría escuchar la voz de mi abuela, a la que no conocí corpórea, que me acompaña desde la adolescencia, pero no pasaba nada, se despidió diciéndome que me vería luego jejej).
    Gracias a eso tuve un embarazo muy relajado, con sus náuseas que acepte de buen grado y mal humor jejeje
    El parto fue la parte que también tuve que aceptar en poco tiempo, pues me hicieron cesárea y menos mal, porque se había formado un nudo verdadero en el colchón y esos casos suelen acabar en fallecimiento o daño neurológico en el proceso natural de parto. Los niños que nacen bien en estos casos se les llama niños milagro. Y en mi caso todo lo acontecido previamente, que parece que fueron todo circunstancias negativas (cosa que yo sabía que no era así, pero todos a mi alrededor estaban preocupados) fueron una suerte de hechos que concluyeron en un final feliz.
    Espero que todas podáis confiar en vuestras circunstancias con toda fe y amor por el momento tan hermoso que vais a vivir

    Me gusta

Replica a Alicia Cancelar la respuesta