Todo estaba listo. Como buena virginiana que soy no faltaba ni un solo detalle. Tengo que decir que mi compañero se ocupó absolutamente de todos mis pedidos. Muebles que faltaban por comprar y colocar, comida en el freezer y la alacena, antojos varios… entre ellos mi helado de dulce de leche.
Veníamos de dos mudanzas en un año. Pasamos un mes y medio en casa de mis padres hasta encontrar nuevamente un nido. Viajamos en furgoneta durante dos meses…
El embarazo de Romeo fue transitado realmente como una aventura que tiene absoluta coherencia si abordamos el embarazo desde la biodecodificación.

Fueron pasando las semanas y cada deseo se materializaba y se ordenaba. Tal es así que al llegar la semana 36 ya estábamos libres de toda obligación y sólo restaba esperar. Esa semana las matronas vinieron a casa con todo su equipo. El plan era conocer a Joaquin en caso de que él esté presente en el parto pero Joaquin no tenía muchas ganas de participar del encuentro y pude constatar que yo tampoco estaba tranquila con su presencia, si así fuera el día del parto.

Ese día había una energía extraña. Cuando mis matronas se fueron cogí el móvil y allí estaba la noticia. Mi Nona con 86 años nos dejaba en este plano. Una vez más todo fue perfecto y coherente para mi árbol genealógico. https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=559382264819104&id=173962470027754&substory_index=0
La semana siguiente surgió otro contratiempo. En el momento menos indicado había tenido el descuido de no realizar un trámite y tuve que seguir en «modo mente» y solucionarlo. Soy muy buena para boicotearme cuando todo está bien, jeje.
¡Pero listo! Todo estaba hecho otra vez. Recuerdo que me decidí a disfrutar cada rayo de sol y tratar de SOLTAR todo lo que pudiera. Acompañé varias veces a Nico a tocar al paseo. Salimos a comer rico. Dormí mucho y miré unos seminarios que tengo grabados sobre el DOLOR EN EL PARTO.

La última semana Vanesa, amiga y madre del cole de Joaquin, tuvo el hermoso gesto de venir a tomarnos las fotos que podrán ver en este post y de esta manera perpetuar estos momentos de tanta paz y felicidad.

Así fue como llego la semana 38. Había algo en mí muy profundo que me decía que no faltaría mucho. Mis emociones estaban totalmente mezcladas. Por un lado las ganas de que ocurra para por fin vivir esta experiencia de PARIR. Por otro lado el miedo o quizás la incertidumbre a lo desconocido. https://www.facebook.com/photo.php?fbid=2573820582898720&set=a.1382557158691741&type=3&theater

Pero como siempre el universo tiene un plan y esos días de melancolía, miedo y oscuridad me sirvieron para despedirme, para indagar una vez más en mis sombras y tomar coraje para atravesar el proceso. Ese proceso más ansiado y espectacular de toda mi vida. PARIR A ROMEO
amo este relato y las fotos
gracias por compartir, Petu
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