Relato de Violencia Obstetrica

NACIMIENTO DE JOAQUIN

Una cesarea-innecesarea:

Eran las 8:50 del 21 de septiembre de 2013 cuando desperté a Nico, mi compañero. Estaba feliz y empapada, sentía cómo bajaba ese líquido que me decía “hoy nace Joaco” Había roto bolsa con 38.4 semanas de gestación de un embarazo perfecto.

Me bañé y muy relajada organicé algunas cosas y nos fuimos al sanatorio Ipensa. No sentía ninguna molestia ni dolor. Llegamos a la sala de espera. Me atendió Soledad, la partera del obstetra Diego Gorza, con quien había hecho el curso de preparto. Me hizo el primer tacto, estaba con 4 de dilatación y me dijo que ella no se podía quedar conmigo porque estaba en otro parto.

Me paso a la habitación compartida y vino una enfermera que me puso un suero con un antibiótico porque tenía estreptococo positivo y yo pregunté para qué era. “¿Vas a preguntar todo?”, me dijo…Llegó la partera, Claudia Cardinalli, se presentó rápidamente y me tactó varias veces y al rato ya había pasado la primera dosis del antibiótico (2hs más o menos) y me preguntaba si sentía dolor. No, apenas retortijones y ganas de ir al baño. La cara de la partera me parecía tan rara, yo seguía preguntando como iba y ella me decía: “Sí, sí, está lindo, blandito”, me respondía, en cada tacto, pero venía me tactaba y se iba.

Al rato me puso la segunda dosis del antibiótico y me dijo “vamos a inducir un poquito”. No recuerdo otra cosa que dolor, miedo, calor sofocante, ira y enojo automáticamente después de la inducción.

Me descoloqué. No entendía lo que me estaba pasando y sentía que algo andaba mal. Estaba sola con mi marido que no podía sostenerme físicamente y emocionalmente, y estaba incómoda. La camilla era alta, las luces prendidas y tenía muchísimo calor. En uno de los tactos yo comenté que me sofocaba, me ahogaba y quería desnudarme. Me dijo: ¿Y no te da vergüenza?

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La partera iba y venía solo para hacerme tacto. – ¿Otra vez? Yo preguntaba pero no recibía respuesta. No me hablaba mucho ni explicaba nada. Sólo me preguntaba si quería bajar a la sala de parto para ponerme la Peri (la epidural). Pasaron las horas y yo no quería que me pusieran la epidural pero tampoco me había informado bien sobre los efectos de la oxitocina y estaba desesperada de dolor. “No podemos seguir así. Bajamos y ponemos la peri, ¿dale?”. Me dijo, casi como una orden.

Fuimos a la sala de parto y entre ascensores, pasillos, luces blancas y ruidos feos, yo ya no sentía conexión con mi panza. Sólo quería que el dolor terminara… Una hora después llegó el anestesista. Sentí alivio con la epidural y me sirvió para respirar y relajarme un poco. Pero todo se detuvo por completo. En sala de parto me subió a lo que debe ser el sillón de parto y se fue.  En un momento estaba tan incómoda que le pedí a mi marido que me ayudara a bajarme de ahí. Cuando me bajo veo sangre. Llamamos a gritos a alguien porque nos asustamos mucho. ¡No es sangre! Es Pervinox- Dijo, y se nos cago de risa en la cara. Nosotros estábamos en Shock sin entender nada ya del cansancio y el dolor….

En los monitores nos decía que Joaco estaba bien pero todavía estaba muy alto. La partera miraba su teléfono móvil en silencio y de vez en cuando me dirigía para pujar con sus dedos adentro de mi vagina en cada tacto que me hizo en ese rato (mientras duró el efecto de la peri). Y de repente vuelve todo el dolor. Se me había ido el efecto de la anestesia y estaba en 9 de dilatación. Joaco no nacía y yo ¡no entendía nada! Tenía mucho miedo.

Cuando llegó el obstetra (al rato y como de urgencia) me hicieron otro tacto juntos con la partera intentando empujar. Haciéndome empujar con sus manos en mi vagina los dos a la vez – Basta, no puedo más, déjenme – grité y les pegué una patada. En ese mismo momento, al instante, el Obstetra dijo: – Algo está pasando, la naturaleza nos avisa de que algo le pasa a tu hijo. Está muy alto. En el mismo lugar desde que llegaste. Es grande y se te va a quedar atascado. Tenemos que hacer una cesárea de urgencia o uno de los dos se muere .

NO ME DIO OPCIÓN. YA ESTABA ATADA Y TRASLADADA AL QUIRÓFANO, GRITANDO Y LLORANDO DESESPERADA. Y YA ANESTESIADA DE CINTURA PARA ABAJO. Grité tanto pidiendo que entrara Nico, mi marido, que como era sábado por la noche lo dejaron entrar. Empecé a temblar, a sentir cómo me revolvían la panza. Sentí un gusto horrible en la boca, frío y…¡¡¡mucho, pero mucho, miedo!!! Así llegó Joaquín, con dos vueltas de cordón a las 9 y media de la noche, luego de doce horas de trabajo de parto.

jime-parto-3Fue una pesadilla. Me lo mostraron de lejos, le di un beso casi sin poderlo mirar y se lo llevaron y a mi marido con él. Lo intervinieron a él con todas las prácticas que se hacen innecesariamente. Mi marido me cuenta que lo sacudían boca abajo para que llorara porque no reaccionaba. A mí me cosieron en quirófano y me dejaron sola en el pasillo y me hicieron el chiste de ir a comer una picada a Cortez porque era sábado a la noche y todavía estaban ahí por mí…»LA QUE NO QUERÍA LA EPIDURAL Y AGUANTÓ HORAS INDUCIDA» Pasaron un par de horas. Nadie vino a verme ni explicarme nada (ni la partera ni el obstetra). Llegaron unas enfermeras nuevas que me subieron a la habitación. Y al rato una conocida mía que trabajaba en Ipensa, que de casualidad estaba ahí esa noche, subió a Neo y me trajo a mi hijo que estaba perfectamente. No tenía nada que justificara la urgencia o al menos nadie me explicó nada nunca. Después empezó la lucha con las enfermeras que me ofrecían mamadera (biberón). El obstetra apareció el día lunes por la mañana a curarme la herida. La partera a cobrarme sus honorarios. Ambos con una actitud de habernos salvado la vida.

Al estar de alta ya en casa, comencé a sentir que había enloquecido. No podía conectar con mi hijo. Tenía un puerperio inmediato, inminente, angustiada, sola, llena de ira porque me habían ROBADO EL PARTO… Tuve la fortaleza de buscar apoyo y contactar con una Doula y un grupo de crianza en donde poco a poco fuimos sanando. La tribu, el pecho, y la información fueron fundamentales para DESPERTAR de esa pesadilla.

Gracias por leerme.

6 comentarios en “Relato de Violencia Obstetrica

  1. Margarita Palou dijo:
    Avatar de Margarita Palou

    Jimena, me has hecho sufrir tanto mientras te leia!! Por suerte, mis partos fueron excelentes. Los 3. Lo que si fue bravisimo, con mucho dolor, grietas y sangre de x medio, fue el tratar de amamantar. Con Paola, fueron 6 meses. Con Jose, 3. Con Alan solo 45 dias. Que distinto habria sido si me hubiera cruzado con ustedes!! Claro, eran otros tiempos y la mamadera venia genial. En fin…ojala mis nietas no pasen x lo que he pasado. Gracias x ser tan adorables y dulces. Te mando un beso enorme desde Bolivar, prov. Bs As. Soy amiga de Cecilia Ines Rocha, desde mardel. Por ella conoci a Melina, asi que son ustedes como de la familia!!! Besotes y buen año!!

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  2. Jimena dijo:
    Avatar de Jimena

    Hermosa Margarita! Gracias por leerme y por contarme un poco sobre vos y tu experiencia. La maternidad tiene caras muy poco visibles, pero es adorable compartirlas. Cuando este cerquita me encantara conocerte y tomar unos matecitos con vos para que me cuentes mas de aquellas epocas. Un fuerte abrazo! y si visitas algun dia a Ceci avisame ❤

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