Cuando acompaño a madres y padres me doy cuenta que la mayoría tienen algo en común. Están muy enfocados en sus bebés y se encuentran agotados, solos, incomprendidos en su forma de crianza… Ante esta situación yo siempre digo lo mismo…¡Falta tribu!
¿Y eso que quiere decir? Aunque cada vez se está utilizando más este término cuando hablamos de crianza el concepto aún no está del todo extendido. Se trata de un grupo social cuyos integrantes comparten ciertas costumbres y tradiciones. Aunque el significado más estricto de la palabra implica que sus miembros sean de un mismo origen, esto no es tan relevante en nuestro contexto. La clave aquí es que las madres y padres de nuestra tribu compartan el mismo paradigma de crianza y que, idealmente, vivan cerca unos de otros.
Antiguamente las familias vivían de esta manera: madres con sus madres, hermanas, primas, abuelas…Y todas se ayudaban entre sí. Hoy el capitalismo invita a otra cosa y no nos permite entregar el tiempo que las crías y la maternidad realmente necesitan.
Es muy significativo para mí escribir sobre este tema justo esta semana cuando hace tres años desde que nos mudamos a Málaga. Si me preguntaran por qué razón volvería a Argentina la respuesta sería por MI TRIBU. Y es que aunque poco a poco voy cultivando y cosechando amistades, aquí la cosa es diferente porque obviamente la cultura es diferente. Y no es a modo de crítica sino de observación. Y soy afortunada, tengo amigas españolas que ya toman mate!!!

Bendita tribu
De todas maneras es llamativo cómo maternamos en la sociedad actual, independientemente del país en donde vivimos. Cuando nos convertimos en madres solemos quedarnos solas en nuestro piso de 45 metros cuadrados… Solas y sinceramente DESESPERADAS. Ya conté en otras ocasiones que cuando nació Joaquín era tal el shock de su nacimiento que me quedé encerrada en la habitación durante la famosa y supuesta «cuarentena»… Pasado este tiempo y notando que el shock continuaba la necesidad de contacto con otras mujeres y de compartir era primaria.
Encontré Anidando pero reunirse una vez por semana para mí no era suficiente. Necesitaba reunirme con mujeres cada día. Así fue que abrí mi espacio todos los martes a cualquier mujer que estuviera maternando para compartir las tardes. De esos encuentros surgieron amistades y ya luego cotidianamente nos reuníamos en una casa u otra. De esta manera todo se hacía mucho más llevadero. ¿Y por qué será? Pues porque la unión hace la fuerza y cuando nos sentimos parte de un grupo, de una causa… Cuando nos sentimos acompañados estamos más relajados, nos sentimos más fuertes, empoderados, con sensación de pertenecer … Y todo fluye mejor.

La importancia de estar acompañados
Muy a menudo me suele pasar acompañando a mamás que cuando les explico sobre el movimiento libre, por ejemplo, me dicen: «En casa no se queda así, tranquila/o en el suelo». Y mi respuesta es: porque estas acá, acompañada. TODO LO QUE NOSOTRAS SENTIMOS NUESTRA CRÍA LO SIENTE. ¡Y es tan, pero tan duro pasar el día entero con un bebé! Con la revolución hormonal, con el despertar que trae y que nos lleva a lo primal….
Qué sencillo sería MATERNAR EN TRIBU. Mi sueño idílico es vivir en una comunicad de mujeres, o en un barrio, todas juntas, cerca, compartiendo comidas, cantos, juegos… Esa conexión inigualable que se tiene con TU AMIGA PUÉRPERA, que sabe perfectamente por lo que estás pasando y te anima, y empatiza… De repente ya no te sientes rara, ni loca, ni sola. Sientes que estás donde debes estar y criando como te dicta tu corazón. Sientes que lo estás haciendo bien. Te sientes validada y segura de ti misma.

Tengo la suerte de haber construido vínculos fuertes con mis amigas de tribu y ahora, pasado el tiempo del puerperio, continuamos acompañándonos aun así en la distancia. Son mi tesoro. Mi maternidad sin duda no sería igual sin ellas. Ahora tenemos largas conversaciones por Whatsapp. Agradezco también a la tecnología porque sino creo que ya estaría de vuelta en casa.
Debo decir que aquí, por suerte, también poco a poco voy encontrando mujeres que resuenen con nuestra manera de criar. Pero la verdad es que la forma de vivir de hoy en día hace que sea complicado compartir en tribu a diario como realmente necesitamos las mujeres.

Creo que la naturaleza de la mujer es ESTAR ACOMPAÑADA y por esta razón elegí que sea esta mi misión. ACOMPAÑAR para que ninguna madre se sienta sola. Lo que pasa es que muchas veces las mismas mujeres no sabemos de qué se trata ese acompañamiento emocional tan necesario. NO TE QUEDES SOLA, BUSCA TU TRIBU!