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Introducción al movimiento libre

Dentro de la crianza respetuosa una de mis especialidades es la pedagogía del movimiento libre ya que ésta respeta el desarrollo fisiológico de los bebés. Hace más de 50 años la pediatra Emmi Pikler demostró que los bebés son capaces de desarrollar su movimiento de forma autónoma. Es más, los niños que han aprendido a sentarse, gatear y a andar por sí mismos se mueven con mucha más soltura y seguridad y gozan de una buena autoestima.

Parece increíble pensar que los bebés no necesiten nuestra “ayuda” a la hora de aprender cosas tan importantes como caminar. Pero cuando intervenimos en el aprendizaje natural del bebé estamos poniéndole en un lugar de dependencia. Lo que los bebés sí necesitan es mucha presencia. Necesitan el amor y la confianza de sus padres. Así como un entorno y una ropa adecuados. No necesitan que les guiemos ni que les compremos caros accesorios como andadores, etc. De hecho esto podría llegar a ser contraproducente.

 

Descubriendo el movimiento libre

Descubrí esta pedagogía cuando Joaquín tenía casi tres meses. Fue entonces cuando llegué a Anidando y donde mi doula, Silvia Schimidt, me introdujo a este nuevo concepto.

Mis brazos y mi espalda estaban agotados ya que durante esos primeros tres meses de vida de mi bebé casi nunca lo había soltado. Él no quería estar ni en la cuna ni en el cochecito…Algo que me confundía y contrariaba ya que se supone que es donde deben estar los bebés, ¿no? Posteriormente aprendí sobre la crianza fisiológica y me quedó claro que esos “artefactos” son totalmente antifisiológicos así que era normal que Joaquín no los quisiera.

Cuando llegué a Anidando Sil me dijo: “Déjalo en el suelo, por favor”. Me resultó extraño. No se me había ocurrido. Y la verdad es que al ver al resto de  las mamás sentadas con sus bebés en el suelo gateando me gustó, así que así lo hice. La verdad es que no necesité mucha teoría para convencerme. Simplemente ver a Pau -una de las mamás de mi tribu- con su hijo Santi de pocos meses más que Joaco me alcanzó y sobró como inspiración. ¡Era una maravilla ver a ese bebé moverse tan feliz! ¡Quedé alucinada! 

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Adaptando nuestra casa…y nuestras mentes

Llegué a casa con esa idea. No fue nada fácil transmitirla a la familia ya que por lo general nos frenamos ante la novedad. El miedo a hacer las cosas de forma distinta nos paraliza. Poco a poco fui haciendo frente a todas sus objeciones: Que si el suelo está limpio…Que si los pelos del perro…Que si hace frío, etc. Y para colmo…¡DESCALZO! Sí, dentro del respeto a al desarrollo fisiológico estar descalzo es una de las premisas fundamentales para poder moverse bien. Los bebés utilizan los deditos de los pies como garras. El dedo meñique es como una antena y el dedo pulgar (gordo) es quien dirige y más se esfuerza.

En ese entonces aun vivíamos en la casa de mis padres y no había suficiente espacio para que yo me quedara tranquila dejándolo en el suelo. Como buena primeriza quería que todo fuera perfecto. Nos tomó un pequeño tiempo de adaptación y aprendizaje ponerlo en práctica. Recuerdo que nos íbamos de paseo y con una manta en el parque comenzamos a lograrlo.

 

Requisitos  para favorecer el desarrollo autónomo

Poco tiempo después ya por fin en nuestra casa comenzamos a llevarlo a cabo. Si hay algo importante para realizar movimiento libre es contar con el entorno adecuado: tranquilidad, seguridad, juguetes al alcance del bebé, higiene…

Preparamos un espacio de aproximadamente 2x2m de Goma Eva y Joaquín pasaba horas disfrutando. Aunque ese espacio duró muy poco ya que el bebé cuando se desarrolla sólo lo hace con mucha rapidez. Reconozco que en cuanto comencé a ver los resultados me volví una fan incondicional del movimiento libre. Era tanta la satisfacción  para Joaquín y para mí verlo conseguir sus posturas por sus propios medios, sus risas al hacerlo, su concentración y el poder que le generaba conseguirlo.

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desarrollo autonomo bebes

Fui bastante estricta. No permitía que nadie lo sentara, ni lo «ayudara». Eso fue lo que más nos costó porque muchas veces la gente no entiende la importancia de que el bebé consiga su desarrollo motor por sus propios medios. Se empeñan en intervenir con la intención de «ayudar» cuando es totalmente innecesario. Sin embargo para el bebé conseguir desarrollar su movimiento e ir pasando por las distintas etapas por sí mismo le brinda una gran autoestima. Con esta forma de aprendizaje el bebé desarrolla su potencial al máximo.

También es importante que el bebé esté cómodo. Muchas veces vemos a los bebés vestidos como si fueran a la oficina con jean y camisa. Y a las niñas con vestidos que limitan el movimiento ya que se enrollan y traban las piernas. El bebé tiene que estar con ropa elástica, suave, confortable. Tiene que estar vestido de bebé y no de adulto. 

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En cualquier sesión de movimiento libre es de suma importancia que el bebé se sienta acompañado, lógicamente. ¿Cómo lo hacemos sin intervenir en el aprendizaje del bebé? Pues tumbándonos en el suelo con ellos. El bebé hace mucho esfuerzo y gasta mucha energía para moverse. Por eso debemos proporcionarle un descanso con un abrazo, palabras de consuelo y la posibilidad de hidratarse, idealmente con la teta, u otro líquido de no ser esto posible. Nosotros mismos cuando hacemos ejercicio tenemos sed. ¡Ellos también! Pasaremos horas así, así que es una forma preciosa de ejercitar la paciencia y sobre todo LA CONFIANZA. Ellos PUEDEN lograrlo solos. Simplemente tenemos que confiar, acompañar y estar presentes en sus primeros pasos y primeras etapas, que serán sus cimientos. 

Si estás en Málaga y quieres informarte más sobre movimiento libre el próximo 6 de febrero daré un taller en el espacio Tejiendo Sueños Montessori.

taller movimiento libre

DESEO QUE LE PERMITAS A TU BEBÉ DESARROLLARSE EN LIBERTAD . YO TE ACOMPAÑO

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