El puerperio en términos médicos se define como el período que sigue al parto inmediatamente y que se extiende el tiempo necesario (normalmente 6-8 semanas, o 40 días) para que el cuerpo materno —incluyendo las hormonas y el aparato reproductor femenino— vuelvan a las condiciones normales anteriores a la gestación. En el puerperio también se incluye el período de las primeras 24 horas después del parto, que recibe el nombre de posparto inmediato.
¿Puerperio o depresión postparto?
Ahora bien, a nivel emocional, el puerperio sin duda va más allá de la famosa “cuarentena”. Socialmente no es muy conocida esta palabra y se suele hablar más de «depresión postparto», erroneamente claro! El puerperio más bien es el período de tiempo en que la madre y el bebé son UNO. Una Diada (dos seres muy estrechamente vinculados entre sí). Un solo SER y realmente puede durar hasta los dos años de vida del bebé.
Me resulta bastante duro escribir sobre mi puerperio 5 años y 4 meses después y tengo que confesarles algo, (las puérperas que me lean se preguntarán si estoy loca pero)…¡COMO LO EXTRAÑO!
Luces y sombras
Es cierto que el primer pensamiento que llega a la cabeza de muchas mujeres al pensar en su postparto es el de un período duro, de agotamiento físico y mental. Y es que es una etapa de muchas sombras. Sobre todo si se transita en soledad. Sin embargo, estar puérpera para mí es como TENER UN SUPERPODER: el sexto sentido intuitivo y mamífero a flor de piel, ultradespierto. Es sentir que no puedes con nada, pero realmente puedes con TODO. La energía que se tiene es impresionante, aunque a la vez el cansancio sea constante.
Tras nueve meses de espera y conexión íntima con tu bebé llega el momento más esperado. El momento de dar a luz y conocerlo en persona. El momento de abrazarle y sentirle piel con piel, su olor y su calor. Este proceso debería ser positivo,feliz, íntimo, fisiológico y ante todo respetado. Sin embargo muy pocas veces es así y eso nos deja huella. Es ahí cuando empiezan las sombras y las heridas que tocarán sanar.
Y así empieza el puerperio para muchas mujeres con una nebulosa emocional que aturde pero que al mismo tiempo te hace sentir el poder tan grande de haber dado vida. Es una sensación increíble. LAS MUJERES DAMOS VIDA, CON NUESTRO CUERPO Y ALMA. Y una vez tenemos a nuestro bebé en brazos nuestro instinto de protección y estado de alerta están al cien por cien. SOMOS LOBAS, REALMENTE. PUÉRPERAS….SOMOS LOBAS.
Lo positivo del puerperio
Cuando estamos puérperas también se despierta en nosotras una creatividad infinita. Queremos hacer todo lo que no hicimos hasta ese momento. Me pregunto por qué no escribí antes, mientras estaba puérpera…La respuesta es muy obvia…No tenía manos libres para hacerlo. Y en los momentos que hubiera podido hacerlo no tenía el cerebro lúcido porque cuando nuestro bebé se duerme caemos rendidas de cansancio con él.
Otra característica positiva del puerperio es que es revelador. Comienzas a cuestionarte tantas cosas que hasta ahora ni te habías planteado. Cuando esto ocurre puede haber una transformación realmente profunda en ti. Hay que ser muy valiente para indagar en esa oscuridad pero, si lo eres, iniciarás un camino de autovaloración, de reflexión, de aprendizaje y de cambio que te harán renacer. Cuando una mujer es madre renace junto a su cría y en ese nuevo camino muchas personas y vínculos quedan atrás.

Mi experiencia personal
A mí me pasó. Para mí el nacimiento de JOAQUÍN (por cesárea) fue un corte radical y literal en mi vida. Mi lista de prioridades, mis gustos y necesidades dieron un giro por completo. Hubo un antes y un después. Mi propio compañero no me reconocía, mis padres, mi familia, mis amigos tampoco. Puérpera construí una nueva mujer. Puérpera despellejé a la Jimena vieja, para ser una nueva y mejorada versión de mí misma. Con mis sombras claras y arriba de la mesa. Con dolor y heridas por donde entró la luz. Y es que la cesárea fue eso, un umbral de paso, de revelación, de elegir qué quiero y qué no quiero. Qué necesito y qué no.
Cuando vivimos la maternidad de manera mamífera, fisiológica, lo esencial es invisible a los ojos. Lo verdaderamente importante no es quitarse los “kilos de más”, o “disimular las ojeras”, o la foto perfecta para Instagram…Lo verdaderamente importante es la supervivencia de tu cría. El bienestar de tu bebé y el vínculo que se está creando entre vosotros. Esto es de lo que se debería hablar y lo que se debería mostrar al mundo. La cara real y a veces dura de la maternidad. El puerperio es un proceso muy difícil vivido en soledad y nadie te lo cuenta. Espero que juntas lo hagamos visible para que esta sociedad nos acompañe más.
El primer mes de Joaquín me lo pasé encerrada en una habitación en la casa de mis padres porque mi compañero trabajaba 12 horas al día y aun así no nos alcanzaba para pagar un alquiler. Ese mes fue el más intenso y duro de mi vida. La soledad era inmensa. No entendía nada de lo que estaba pasando. No sabía cómo tenía que tratar a mi bebé. O mejor dicho cómo la sociedad esperaba que lo tratase. Cuando me empecé a escuchar todo fue más fácil y todo empezó a fluir.

En búsqueda de mi tribu
Se suponía que las cosas tenían que ser de una manera pero mi cuerpo y mi alma me decían que tenían que ser de otra. Intentaba una y otra vez acostarlo en la cuna y él se despertaba apenas se separaba de mi piel. Yo lloraba con él de frustración. No soportaba estar sola y tomaba fuerzas para salir a la calle. Caminar 6 calles para ir hasta el trabajo de mi compañero para estar acompañada. Esas 6 calles las recorría llorando. Creía que nos iba a caer algo en la cabeza de alguna obra en construcción. Era una paranoia. No podía ver a Joaquín en el cochecito tan separado de mí y sentía mi cuerpo partido en dos….Es que la cesárea te parte. Te desconecta. Y es un trabajo importante reconectar, para reconocer a tu cría, luego de tantas drogas de la intervención. Y eso tampoco te lo cuentan.
Así fue pasando el primer mes y medio hasta que llegué a Anidando en búsqueda de respuestas ante tanta incoherencia. ¡QUÉ ALIVIO! ¡Todas esas mujeres se sentían como yo! ¡Todas estábamos viviendo lo mismo! Nos escuchábamos las unas a las otras y nos dábamos respuestas. Así fue como empecé a porterar, colechar, y soltar cada uno de mis juicios ante mí misma. Así fue como fui sanando y entendiendo incluso a mi niña interior…. Porque te voy a contar algo, en el puerperio tu bebé es tu gran espejo, y refleja todas tus vivencias y creencias de tu propia crianza. TÚ BEBÉ ERES TÚ. ES TU ALMA EN SU CUERPO. Y todo lo que tú no llores lo llorará él.
¡Qué feliz y agradecida me siento de haber contado con el apoyo incondicional de una tribu y de mi DOULA, mi amada Silvia Schmidt!
Cuando los meses fueron pasando y fuimos entendiéndonos, empecé a organizar propuestas para que ninguna madre estuviera sola. Empecé a ofrecer espacios de crianza donde compartir entre mujeres y…¡Ahí sí! ¡Ahí surgió ese PODER! El puerperio me trajo tanta CLARIDAD…
Agradezco infinitamente haberme escuchado y no haberme rendido. Fue clave para mí el buscar, buscar y buscar esas respuestas que están en tu interior pero que se necesita de una red de mujeres para poder VER Y DESPERTAR
Disfruta tu puerperio. BUSCA TU DOULA, busca quien te apoye y te acompañe… busca UNA TRIBU.
Despierta tu poder.
2 comentarios en “Puerperio, lo que nunca te contaron”