Jimena Kahlo, mi historia

Acá  comparto la historia de mi vida hasta la fecha. Un resumen a grandes rasgos para que me conozcan más íntimamente. Cada piedra en el camino nos ayuda a construir lo que somos.

Si tú también has tenido alguna experiencia parecida o necesitas a alguien que te escuche, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Sé que puedo ayudarte.

 

Una infancia feliz

Nací en Mar del Plata, la ciudad feliz de la República Argentina. Mi casa estaba construida sobre la fábrica textil de mis abuelos paternos. Crecí jugando entre cajas, botones  y olor a lana. Cuando nadie me veía jugaba en el estudio de mi abuelo a ser una gran empresaria, con mi escritorio de trabajo y mi sillón. Amaba ser vendedora.

Mis padres además de trabajar ahí eran profesores de educación física y tenían un proyecto taller llamado ¨Vida en la naturaleza¨. Cada año viajábamos a Unquillo, Córdoba o al Sur, a villa Traful. Mi mamá era acompañante y cocinera y mi padre un gran líder de adolescentes (jejeje). Recordar esos años es toda una aventura. Ahí está marcada mi esencia.

 

La primera mudanza

A los 10 años nos mudamos tristemente a la ciudad de La Plata. Capital de la provincia de Buenos Aires. Entonces todo mi círculo cambió radicalmente…Para mí esos años de adolescencia fueron de gran soledad y oscuridad.

Tuve una infancia muy bonita y una adolescencia dura ya que cuando yo tenía 15 años mi familia se fue y yo POR AMOR decidí quedarme en Argentina. (No me voy a entretener mucho con esto).

 

El amor

Una noche de rock platense vi a un Bohemio cantar sobre un escenario las canciones que más me gustaban. Me acuerdo que pensé: ese hombre es para MÍ y así fue…Desde ese día es mi compañero de vida NICO SABATINI. Juntos emprendimos viaje a España. Hicimos de todo durante esos años a nivel laboral pero cuando sentimos que queríamos formar una familia decidimos otra vez, regresar a Argentina.

 

Formando mi propia familia

Montamos un proyecto cultural juntos: ¨Sala Carihuela¨ (en honor a la Carihuela de aquí, de Torremolinos). Nos casamos, vivimos felices, comimos perdices…Estudié Pymes y puse la tiendita de ropa que desde niña soñé. Todo iba bien… Así que buscamos a nuestro primer bebé ¨Manuel o Martina¨ .

Llegó enseguida. Fue todo tan rápido que cuando lo asimilé a las 8 semanas de gestación decidió que su corazón dejara de latir. Esa experiencia la viví de manera natural sin ningún tipo de intervención…PARI ESE BEBE en casa, con mi mamá acompañándome. Y acá es donde realmente empieza mi historia…Al vivir esta experiencia me metí muy muy dentro de mí durante más de un año, en una inmensa oscuridad en búsqueda de motivos y respuestas que hasta mucho tiempo después no encontré.

 

Mi luz

En enero de 2013 decidí gestar a Joaquín. Digo decidí porque sé exactamente el día en que quedé embarazada. Fue con todo el amor del mundo y sabía que sería JOAQUIN.

Wow, a los 15 días ya lo estaba confirmando. Por supuesto fui oportuna y esperé…Cuando todo iba de maravilla me relajé y viví mi embarazo como la mejor etapa de mi vida; entregada totalmente a fluir con el proceso, amándolo, amándonos. ¡Cómo lo disfruté!

Al final de mi embarazo una amiga mía se acercó a darme información sobre la Violencia Obstétrica y no quise escuchar. No entendía, no tenía ni idea de lo que me hablaba. El día en que nació Joaquín lo entendí todo.

 

Parto intervenido/puerperio inminente

A pocos días de Joaquín nacido DESPERTÉ. No podía ser real lo que estaba viviendo. Esos días fueron la experiencia más intensa de mi vida, sumergida en un puerperio oscuro en donde solo me salvaba tener que maternar y alimentar de mí a mi hijo como una loba.

Recordé cada palabra de mi amiga Euge y la llamé. Fue la primera persona que me escuchó y me entendió. Fue así que gracias a su información me di cuenta de que no estaba loca, que lo que habíamos vivido era muy fuerte y que había una tribu que me podía sostener. Busqué apoyo y gracias a ella conocí a mi amada Doula Silvia Schmidth quien me acompañó en ese DESPERTAR junto a una red de mujeres.

 

Y desperté

Así fue como inicié mi camino. Poco a poco fui creciendo junto a mi hijo, adquiriendo información y experiencia. Cuando Joaquín ya tenía aproximadamente 2 años ya estaba acompañando a decenas de mujeres junto a Sil en Anidando, su espacio. Esos dos años fueron de absoluta presencia para mi hijo y para mi tribu. Disfrutaba de mi rol de tejedora de redes y de facilitadora de espacios de encuentros.

Pero la vida te sigue poniendo a prueba y cuando ya estaba lista para formarme y acompañar profesionalmente Silvia falleció y todo mi mundo se derrumbó. Entonces una vez más, dadas las circunstancias, le pido a mi compañero regresar a España.

 

Volver a empezar

Aquí el desafío era enorme: nueva tribu, nueva casa, nuevo sustento…¿Cómo hacer con todo…? ¿Una crianza respetuosa, un compañero artista y una doula…? Jeje…

Uno nunca sabe cuánta fuerza tiene y cuánta capacidad de resiliencia hasta que se enfrenta a según qué situaciones. Tengo que decir que mi fortaleza es mi familia y la enorme tribu virtual que tengo desde que me fui.

Mi camino siguió poco a poco adelante…Pude ampliar mi formación, seguir tejiendo redes y organizando talleres de crianza pero esta vez en Málaga. Entre ellos destaca el que organicé junto a mi mentora Melina Bronfman, que me acompaña a cada paso.

También tuve la suerte de asistir al Simposio Internacional de Pikler, en Budapest, donde amplié mis conocimientos sobre el movimiento libre. E incluso pude cumplir algunos sueños, como el de conocer a Michel Odent en su taller de Paramana Doula en Barcelona.

Aún quedan algunos sueños por cumplirse, pero hay uno que es ETERNO y es que TODOS ESTEMOS ACOMPAÑADOS.

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